Robert Murdock es un hombre rico y poderoso. Tras ser bien asesorado, accede a invertir de su propio bolsillo la escalofriante cifra de $580 millones en la compra de My Space. ¿Y para qué le interesará a un multimillonario y dueño del News Corp. Destinar tanto dinero a un lugar libre de publicidad y marketing? Está claro que si a partir de ahora, My Space empieza a ser invadido por banners o pop-ups, muchos de sus usuarios dejaran de banda su space y se crearan uno nuevo en otra compañía libre de anuncios, ya que así es la vida en Internet: libre competencia. Entonces, ¿porqué lo ha hecho? My Space tiene la gran cualidad de tener bien controlados a sus usuarios. Cuando utilizo el término control, me refiero a que conoce bien los gustos y preferencias de los usuarios, sus hobby y temas de interés, también sus links y tiene la capacidad de controlar el tiempo de conexión del usuario al blog, cuando lo hace otro y quién es el otro. En otras palabras, My Space se trata de una gran central de target. ¿Y qué pretendería un hombre de negocios, dueño de un gran grupo de comunicación con una central de target tan bestia? Pues controlar la cultura popular.
El pretexto en que se produce la inversión viene acompañado por la reciente adquisición de You Tube por Google, en una inversión semejante a la realizada Murdock por My Space. Se intenta controlar el mercado para cuando se pueda actuar, tener monopolizado el mercado. El texto nos cita una frase del mismo Murdock, en la que dice: “solo Dios sabe lo que vamos a hacer con My Space [...] Ahora tan solo estamos descubriendo las cosas que podemos hacer con él”. En un mundo donde empieza a mandar el papel digital sobre el impreso, un magnate de la comunicación de EEUU, mueve la reina en su particular partida de ajedrez, apostando para seguir mandando en una nueva era de la comunicación, como él mismo llama: “Internet is media’s golden age”.
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